El 12 de junio de 1994 se celebraron elecciones al Parlamento de Andalucía. Aquella noche yo era todavía un imberbe en esto del periodismo. Ahora peinaría canas si pudiera. Lo que sí sabía era observar. El Gobierno andaluz montó un centro de control de datos en la Cartuja, y allá me fui yo con mis bártulos para contarlo para Colpisa. Fue la primera vez que vi la incertidumbre en los movimientos y en los rostros de muchos compañeros periodistas que entonces trabajaban en la administración autonómica.
Después vinieron dos años locos, los de la pinza. Yo creo que fueron los que acabaron con el proyecto de IU-CA que se inventó Anguita. Y en el 96 Chaves le dió la vuelta a las encuestas. Pero la noche fue también de nervios e incertidumbre para muchos compañeros. A partir de ahí el PSOE fue capaz de ponerse las pilas y darse cierta tranquilidad. Ahora, Arenas disfruta de los mejores resultados de su partido, tiene incluso más diputados que aquel PSOE asediado por la pinza. Veremos que pasa en 2012.
En el último mes hemos vivido una situación de nervios también en el Ayuntamiento de San Juan. No había elecciones pero cambiaba el alcalde. Lo sabíamos hace tiempo pero sólo se comentaba en pequeños grupos y voz queda. Durante este tiempo me acordaba de aquellas elecciones del 94 y el 96. Muchos compañeros de los medios me interrogaban, "ahora que va a pasar contigo". No lo sé, era mi respuesta. Yo sigo trabajando, igual antes, pero con un nuevo jefe.
Es cierto que es necesario un periodo de transición, aún siendo el mismo partido y los mismos concejales (casi) los que gobiernan. Hay que adaptarse a un nuevo modo de trabajar, a unas nuevas formas, estrategias, habrá que modificar algo el plan de comunicación, pero el trabajo es el mismo. Atender a los compañeros de la prensa para intentar hacerles más cómodo el trabajo y sobre todo intentar informar lo mejor posible a los vecinos de San Juan.
Pero al fin y cabo estoy inmerso en un cambio y eso supone pasar página y, claro, dejar atrás una relación de más de 6 años, intensa y cercana, con Juan Ramón Troncoso. En mi trayectoria profesional he tenido suerte de contar con espléndidos jefes. A los malos no los recuerdo.
Ernesto Márquez, cuando fui administrativo durante la Expo'92, del que me lleve la pasión por la informática y sus ventajas y el trato cercano y respetuoso. Julio Fernández, un jefe a más 500 kilómetros de distancia en la Agencia Colpisa, que me enseñó periodismo a pesar de ser redactor jefe en Madrid y yo corresponsal en Sevilla. Pepe Castro, al que ya conocía, en el Día de Córdoba y después con Mayou. De él me quedó con la valentía de hacer lo que había que hacer y con la confianza. También con la responsabilidad.
El último Juan Ramón, al que ya le agradecí el buen trato de estos años y la libertad para trabajar y yo creo que además, una buena amistad. De Troncoso me quedo con la visión y la fe, laica, por su supuesto, en sus objetivos.
Ahora, Fernando Zamora, por ahora me quedó con su determinación.
Después vinieron dos años locos, los de la pinza. Yo creo que fueron los que acabaron con el proyecto de IU-CA que se inventó Anguita. Y en el 96 Chaves le dió la vuelta a las encuestas. Pero la noche fue también de nervios e incertidumbre para muchos compañeros. A partir de ahí el PSOE fue capaz de ponerse las pilas y darse cierta tranquilidad. Ahora, Arenas disfruta de los mejores resultados de su partido, tiene incluso más diputados que aquel PSOE asediado por la pinza. Veremos que pasa en 2012.
En el último mes hemos vivido una situación de nervios también en el Ayuntamiento de San Juan. No había elecciones pero cambiaba el alcalde. Lo sabíamos hace tiempo pero sólo se comentaba en pequeños grupos y voz queda. Durante este tiempo me acordaba de aquellas elecciones del 94 y el 96. Muchos compañeros de los medios me interrogaban, "ahora que va a pasar contigo". No lo sé, era mi respuesta. Yo sigo trabajando, igual antes, pero con un nuevo jefe.
Es cierto que es necesario un periodo de transición, aún siendo el mismo partido y los mismos concejales (casi) los que gobiernan. Hay que adaptarse a un nuevo modo de trabajar, a unas nuevas formas, estrategias, habrá que modificar algo el plan de comunicación, pero el trabajo es el mismo. Atender a los compañeros de la prensa para intentar hacerles más cómodo el trabajo y sobre todo intentar informar lo mejor posible a los vecinos de San Juan.
Pero al fin y cabo estoy inmerso en un cambio y eso supone pasar página y, claro, dejar atrás una relación de más de 6 años, intensa y cercana, con Juan Ramón Troncoso. En mi trayectoria profesional he tenido suerte de contar con espléndidos jefes. A los malos no los recuerdo.
Ernesto Márquez, cuando fui administrativo durante la Expo'92, del que me lleve la pasión por la informática y sus ventajas y el trato cercano y respetuoso. Julio Fernández, un jefe a más 500 kilómetros de distancia en la Agencia Colpisa, que me enseñó periodismo a pesar de ser redactor jefe en Madrid y yo corresponsal en Sevilla. Pepe Castro, al que ya conocía, en el Día de Córdoba y después con Mayou. De él me quedó con la valentía de hacer lo que había que hacer y con la confianza. También con la responsabilidad.
El último Juan Ramón, al que ya le agradecí el buen trato de estos años y la libertad para trabajar y yo creo que además, una buena amistad. De Troncoso me quedo con la visión y la fe, laica, por su supuesto, en sus objetivos.
Ahora, Fernando Zamora, por ahora me quedó con su determinación.


