Hay organizaciones, grupos, equipos que funcionan como un rompecabezas. Cuando ese rompecabezas se ordena y te das cuenta de que eres una piezas más y que encajas a la perfección es un gustazo. Eso me sucede casi desde el principio con EMA y ayer, en su 25 cumpleaños lo entendí. Soy una pieza más y encajo. Un rompecabezas tiene la ventaja de que todas las piezas son igual de importantes, en EMA, también tiene cada uno su lugar, aunque es evidente, que sin alguna de las piezas no habría engranaje posible.
Una de esas piezas es Manolo Chaparro. Un erudito de la radio, de la comunicación y de la solidaridad. Creo que más de esto último que de nada. Ayer durante la gala de celebración, que contó con un notable respaldo de la administración, habría jurado, incluso, que en algún momento se le quebraba la voz, aunque ya suele tener un tono de Vinagre y rosas en el hablar.
Además, Manolo es el origen de EMA. La gala sirvió para recordar el momento de la fundación, cuando la radio municipal era todavía un empeño transgesor. Ahora también lo es, pero ya no en batalla contra el administrador que no permitía la legalidad, ahora lo es contra lo convencional, contra la ausencia de riesgo, a favor de la imaginación y de la alternativa al poder radiofónico establecido. Eso es EMA y es un reflejo de su gente, de sus piezas, pero, como no, de Manolo Chaparro. Lo digo, por que en la gala, con mucha elegancia, Chaparro ocupó casi siempre un discreto segundo plano.
Una de esas piezas es Manolo Chaparro. Un erudito de la radio, de la comunicación y de la solidaridad. Creo que más de esto último que de nada. Ayer durante la gala de celebración, que contó con un notable respaldo de la administración, habría jurado, incluso, que en algún momento se le quebraba la voz, aunque ya suele tener un tono de Vinagre y rosas en el hablar.
Además, Manolo es el origen de EMA. La gala sirvió para recordar el momento de la fundación, cuando la radio municipal era todavía un empeño transgesor. Ahora también lo es, pero ya no en batalla contra el administrador que no permitía la legalidad, ahora lo es contra lo convencional, contra la ausencia de riesgo, a favor de la imaginación y de la alternativa al poder radiofónico establecido. Eso es EMA y es un reflejo de su gente, de sus piezas, pero, como no, de Manolo Chaparro. Lo digo, por que en la gala, con mucha elegancia, Chaparro ocupó casi siempre un discreto segundo plano.

